
Está indicada para personas con intolerancia a la lactosa.
Se trata de un tipo de leche modificada en uno de los componentes del alimento, la lactosa. La lactosa es el hidrato de carbono de la leche. Para digerirla, el organismo precisa la enzima lactasa que se produce normalmente en la mucosa intestinal, y que transforma la lactosa en unidades más pequeñas (glucosa y galactosa).
Hay personas que padecen intolerancia a la lactosa como consecuencia de la disminución o ausencia de lactasa en el conducto digestivo, motivo por el cual el consumo de leche u otros alimentos que la contengan, no les sienta bien.
Para cubrir esta demanda surge la leche baja en lactosa. Este producto se obtiene añadiendo lactasa a la leche, enzima que provoca la ruptura de la lactosa en sus componentes básicos. Por este motivo, su sabor es más dulce y difiere del de la leche tradicional.
Las leches que se denominan digestivas o bajas en lactosa están indicadas para personas con intolerancia a la lactosa.
La causa de intolerancia a la lactosa puede ser congénita. Esto se puede deber a un error del metabolismo bastante raro en el que la lactasa falte desde el nacimiento, o se puede adquirir con los años. Esta última puede ser parcial o total y puede iniciarse en la infancia, adolescencia o en la edad adulta. Su causa puede ser una disminución progresiva de lactasa por las células de la mucosa intestinal, a partir de los dos o tres años de edad sin que se conozca la causa; o como consecuencia de una agresión a la mucosa intestinal por virus, bacterias, antibióticos o quimioterapia, diarreas infecciosas, enfermedad inflamatoria intestinal crónica, enfermedad celíaca, ingesta excesiva de alcohol, etc.
Los síntomas suelen aparecer entre los 30 minutos y las 2 horas después de haber ingerido alimentos que contengan lactosa, generalmente acompañados de flatulencia, cólico intestinal y diarrea. Esto se debe a que la lactosa no digerida en el intestino delgado pasa al grueso y allí es fermentada por las bacterias de la flora intestinal produciendo hidrógeno y otros gases. El malestar desaparece entre 3 y 6 horas más tarde.
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